En SHIFT+, un destino verificado es aquel que sigue una metodología técnica para comprender, gestionar y comunicar su acción climática con transparencia y previniendo greenwashing.
La verificación SHIFT+ parte de una idea simple: el turismo no puede avanzar hacia la sostenibilidad si no mide, organiza y mejora su relación con el carbono, el clima, el territorio y los recursos que lo sostiene.
Por eso, los destinos que forman parte de esta iniciativa deben cumplir con criterios mínimos basados en:
La Acción Climática esta basada en estándares internacionales, evidencia, gestión de datos y seguimiento.
La Acción Climática se asume como elemento dinámico que requiere compromiso de mejora continua en el tiempo.
La Acción Climática se adapta a los requerimientos y expectativas de su entorno y se integra de forma transversal en la operación.
La verificación SHIFT+ se organiza alrededor de tres dimensiones. Estas dimensiones no buscan etiquetar destinos perfectos, sino reconocer procesos serios, verificables y con potencial de mejora.
Un destino con acción climática verificada debe demostrar que reconoce su relación con las emisiones asociadas a su actividad y que está tomando pasos para gestionarlas.
Esto puede reflejarse en una estrategia de carbono, una línea base climática, mejoras operativas, eficiencia energética, gestión de residuos, movilidad más responsable, compras sostenibles y acciones orientadas a reducir impactos en el tiempo.
La mitigación permite que el destino no solo comunique compromiso ambiental, sino que empiece a ordenar sus decisiones en función de datos, prioridades y estándares internacionales que se utilizan oficialmente.
La acción climática implica también preparación para enfrentar los riesgos que el cambio climático ya está generando sobre los territorios, ecosistemas, comunidades e infraestructura.
Se valoran los esfuerzos orientados a fortalecer la resiliencia del destino a través de estrategias de protección de ecosistemas, gestión del agua, reducción de vulnerabilidades, prevención de riesgos, infraestructura verde, educación climática y capacidad de respuesta frente a eventos extremos.
Un destino verificado entiende que su atractivo turístico depende de la salud y estabilidad del territorio que lo sostiene.
La acción climática solo tiene sentido si también genera valor para las personas y comunidades que habitan en los territorios de cada establecimiento.
Por lo tanto, se considera la forma en que el turismo contribuye al bienestar local, fortalece capacidades, promueve participación, protege la identidad cultural, dinamiza economías locales y apoya prácticas responsables en el territorio.
El impacto local positivo permite que la acción climática no sea solo una agenda ambiental, sino una oportunidad para construir bienestar y relaciones sanas con la comunidad.